Los baños han sufrido una completa transformación a lo largo de la historia, las costumbres de cada época y cultura.
Antes tomar un baño era sinónimo de ritual, e incluso en los baños públicos lugar de reunión.
En el siglo XIX cuando las obras de drenaje en las ciudades se hicieron más frecuentes la higiene aumentó y el baño empezó a ganarse un lugar propio dentro de las casas, considerando un ambiente independiente dentro de la misma.
La innovación tecnológica introduce nuevos modelos, materiales y revestimientos más resistentes a la humedad y al agua.
En la actualidad se proyectan amplias habitaciones con mucha luz o bien pequeños baños con soluciones muy prácticas para aprovechar al máximo el espacio con la intención de que los usuarios puedan dar al baño un uso funcional y tener una zona de relax y descanso.